Ejemplos con encona

Muchas veces la mejor manera de entender el significado de una palabra, es leer textos donde aparece dicha palabra. Por ese motivo te ofrecemos innumerables ejemplos extraidos de textos españoles seleccionados.

-No puede negarse -discurría-, que esa casa ha hecho grandes beneficios al pueblo, que esa persona ha sabido siempre honrar el limpio nombre que lleva, que el más escrupuloso no hallará tacha que poner a su conducta, y que si esta gente supiera lo que es vergüenza y sentido común, besaría la tierra donde él pone sus plantas... ¿Y qué? ¿Me importa a mí dos cominos todo ello? ¿Le debo yo algo a ese caballero? Absolutamente nada... Pero es el caso que esta desazón que ahora siento, más se encona cuanto más pienso en lo que acaba de ocurrirle... ¿Será porque creo a mi sobrino causante del atropello?... ¡Bah! Yo he visto caer a Coteruco en dos días, y revolcarse en el cieno de todos los vicios, y blasfemar de Dios, y afrentar a su ministro, y dar, como tropel de energúmenos, en todas las sandeces y en todas las abominaciones imaginables, he tenido la evidencia de que este canalla era el principal demonio corruptor, y me he limitado a romper con él y con su hermana toda comunicación: el hecho, aunque infame, no me sorprendía. Cuatro pícaros explotando a cuatrocientos ignorantes: esto se ve en todas partes, y se verá hasta el fin de los siglos, porque es el producto natural de la condición humana. ¿Procederá mi inquietud de hoy de que este crimen sea el mayor que he presenciado en mi vida? En efecto: lo injusto de la medida en sí, la calidad, las condiciones del atropellado, el sitio, la ocasión, tan solemne para él, tantos derechos, tantas esperanzas, tantos sentimientos pisoteados, escarnecidos en un solo instante, tantas alegrías ahogadas en lágrimas por el golpe alevoso de media docena de bribones sin ley y sin Dios, claman al cielo pronta y terrible venganza... Pero ¡canastos! ¿qué me va a mí, ni qué me viene en todo ello?... ¡Nada, absolutamente nada: ni tanto así!... Luego ¿por qué no miro esta indignidad con la indiferencia con que he visto tantas otras?... ¡Por vida de las flaquezas humanas!... Apostaría una cosa buena a que toda esta comezón que me hace discurrir así, es obra del nublado de estos días... Como si lo viera... ¡Pues me importa a mí bastante el mundo entero, para que se me altere la sangre por picardía más o menos!... De todos modos, cada uno en su casa... Y lo que sigue. Que le encarcelen, que le fusilen, que le ahorquen... ¿y qué? Yo no he de meterme por eso donde no me llaman... ¡Rayos y centellas!... ¡Pícaros, bribones!
En mi alma, señor Clarín, no prende el pus del rencor, y si prende, no se encona jamás.
que se os clava en el alma y se os encona.

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